Si Barrios hubiera tocado la guitarra eléctrica...

Si el gran Agustín Barrios hubiera tocado la guitarra eléctrica, hubiera hecho más o menos un disco como el que lanzó recientemente el gran Rolando Chaparro, “Bohemio”, aunque difícilmente tan bueno como este.

En este material, Chaparro toma las principales composiciones de “Mangoré” y les da diversos enfoques contemporáneos, presentando desde versiones jazzísticas (“Danza paraguaya”, “Caazapá”) hasta en hard rock progresivo (“La catedral”, “Las abejas”), saliendo siempre muy bien parado, como si las obras hubiesen sido especialmente hechas para estos géneros. De hecho, si guitarristas afamados como Steve Vai o Joe Satriani escuchan el disco, de seguro sentirán algún remordimiento por no habérseles ocurrido la idea antes.

A pesar de que la jugada por la que apostó Chaparro era bastante arriesgada, el resultado es espectacular y se merece los más encendidos aplausos del público paraguayo e internacional. La banda que acompañó a Rolando en esta aventura también se gana todas las ovaciones por su excelente ejecución de las interpretaciones: José Farías en teclado; Luis Chaparro en batería y percusión; y Luis Tellechea en bajo; además de Sergio Cuquejo, quien aportó algunos teclados en dos temas y participó de la grabación, mezcla y masterización del material.

Este tal vez sea el tributo a Barrios más interesante de los últimos tiempos, de la mano de alguien que ya es toda una leyenda del rock paraguayo, y que en cada trabajo que presenta va sorprendiendo gratamente al público melómano.

Si alguien se merecía un tributo en este Bicentenario de la Independencia Nacional, ese es el gran Agustín Barrios, uno de los músicos más importantes de todos los tiempos, nacido en este país, al que amó y odió, en el que se formó y al que nunca más quiso volver.

Gaia lo hizo de nuevo

El grupo de rock Gaia lanzó esta semana su cuarto disco, titulado simplemente "4", con el cual demuestra una vez más que es una de las bandas más interesantes del país. De hecho, es el único grupo de rock paraguayo que cuenta con 4 discos editados en su haber, lo que de por sí es un hecho importantísimo en nuestra tan sufrida escena.

El disco cuenta con 12 canciones que van del rock alternativo, característico de Gaia, hasta hard rock o incluso metal alternativo, incursionando en ritmos más pesados de los que suele utilizar este grupo. La primera canción, "Renacer", abre con mucha fuerza el disco, mostrando el lado más rockero del grupo, con un sonido muy a lo Velvet Revolver. Como siempre, los inolvidables coros son la marca registrada de Gaia. "Es tiempo de volver a construir/Tomar impulso y poder subir/Poder renacer", canta Diego Serafini en esa canción, subrayando las ganas que tiene el grupo de volver a los escenarios y al imaginario de los rockeros paraguayos.

También hay lugar para las canciones más tranquilas, más tradicionales del grupo, entre las cuales se destacan "Romper el silencio", "La misma piel", que incluso cuenta con unas exquisitas guitarras acústicas, o "Frágil".

Las dos canciones que suenan más a metal alternativo, "Perdiendo la razón" y "Animal", cuentan con la participación de la voz de Racco Baz, cantante del grupo NOD, quien queda perfectamente adherido a estas composiciones.

Un hecho interesante, que se está haciendo costumbre entre los grupos paraguayos más convocantes, es que la distribución se realizó a través de una revista y un diario, dejando de lado la participación de las disquerías. El disco fue lanzado como parte de la revista Wild, editada por la empresa EMG, y vino en la edición del miércoles 7 de noviembre del diario Última Hora, al precio promocional de solo 15 mil guaraníes, mucho menos de lo que piden las disquerías por cualquier material discográfico. El primer grupo que probó esta estrategia de distribución, con muy buenos resultados, fue Paiko, con su último disco, "Impulsivamente", lanzado en 2005. Ante la falta de atractivo (y de ventas) que presentan las disquerías, los grupos últimamente buscan nuevas formas de llegar a la gente.

El disco fue producido artísticamente por Gaia y Marcelo Arriola, de Covenant Estudios, quien también lo mezcló. Fue grabado en ese estudio y en Spirit & Sound y Supernova, y masterizado en Buenos Aires, Argentina, en PM Estudios. Fue grabado por Diego Serafini, voz, guitarra y sambles; Diego Riveros, batería; Javier Ramos, guitarra; y Didier Parra, bajo. Como invitado especial figura Marcelo Crechi, quien tocó la guitarra en "Sin luz", "Niky" y "La misma piel". Gaia fue formado en 1997.

La grandeza "tácita" de Flou

El segundo disco del grupo de metal alternativo Flou, "Tácito", probablemente sea una de las mejores producciones rockeras paraguayas de todos los tiempos.

Desde el arte de tapa hasta los detalles musicales, "Tácito" tiene calidad internacional en todo sentido, convirtiéndose en un logro más de este grupo, que es seguramente el que más seguidores tiene en Paraguay.

Es impresionante como el grupo logra crear hits musicales radiales sin perder nada de identidad o actitud rockera. Canciones como "A tu lado", el primer corte, "Desapareciendo", "Nada que esperar" o "Dejarse llevar" se convirtieron en éxitos apenas fueron difundidas por las radios.

La mayoría de las canciones sigue el camino establecido por grupos como Tool o Deftones, que determinaron las bases del metal alternativo, mezclando guitarras y baterías fuertes y crudas con ritmos y voces más tranquilos. En este sentido, "Cada vez" y "Sin tu voz" muestran la faceta más melódica de Flou, creando colchones sonoros que casi casi te trasladan a otras dimensiones, y resaltándolos con coros imperdibles aderezados con bastantes golpes a los platillos crash.

La parte más metalera de Flou se presenta en canciones como "Polaroid" o "Vórtice", donde el grupo demuestra todo su potencial, enseñando su admiración por los nuevos sonidos metálicos.

Merecen un destaque especial "Libre", con ese exquisito riff de bajo, y "Mi herida", tal vez una de las canciones más distintivas y características del grupo.

Al terminar de escuchar el disco lo único que uno quiere es que Flou siga deleitándonos con estos preciosos materiales sonoros.

El disco fue grabado por Walter Cabrera (voz), Bruno Ferreiro (guitarra), Federico Wagener (bajo) y Guillermo Gayo (batería) a mediados de 2006 en Circo Beat Studio, del conocido músico argentino Fito Páez, en Buenos Aires, y en Spirit & Sound Music, en Asunción. Fue mezclado por el reconocido sonidista paraguayo Rodolfo Brugada y Rodrigo Ferreiro, guitarrista de Paiko y hermano de Bruno, y masterizado en Puromastering, en la capital argentina.